Militares de la fuerza aérea sobresalieron por su actuacion
hundiendo a la navegacion inglesa
y dejando estupefactos a los "gurkas" (mercenarios profesionales pagos
que van de pais en pais combatiendo guerrillas).
Los mismos militares argentinos que hundian naves inglesas con armamento, en
algunos casos, obsoleto,
tuvieron tiempo de practicar arrojando cuerpos de jovenes
al mar por reclamar lo que les correspondia
y defender su derecho a pensar desde 1976 hasta 1983.
En comparación, murieron mas soldados argentinos luego
de la guerra que durante la guerra.
Ya que al no ser asistidos post-conflicto, muchos se suicidaron.
Tambien se suicidaron soldados en el campo de batalla al estar bajo presion
y sin guia.
Los militares de alto rango reservaron alimentos y viberes enviados desde argentina
(donados por todas las provincias) para uso personal, reventa a soldados rasos
o fiestas privadas.
Algunos pocos militares de rango, entregaron sinceramente su vida por un ideal.
Esos jovenes de entre 18 y 20 años se volvieron viejos
o cadaveres en tan solo 2 meses.
Los que volvieron, fueron dejados a merced de su destino. Muchos de ellos, aun
hoy dia, deambulan
por las calles con las medallas entregadas por el gobierno colgadas sobre sus
trajes de batalla con orgullo,
mendigando monedas.
Pasan los gobiernos, los radicales, los peronistas quedan los
artistas, marley, operacion triunfo, celulares baratos,
zapatillas nike, clases de ingles, shoppings saturados, dias agitados y noches
vacias.
Mientras tanto, en el continente ahora denominado "falklands" descansan 649 cuerpos de jovenes llenos de miedo.
Disfrutando el silencio.
"Si a cualquier persona que pasa por la calle le preguntan si iría
a vivir a la Malvinas, respondería que no. Pienso que uso un emblema,
tanto en la Argentina como en Inglaterra. Solo un escocés loco viviría
ahí, y ya hace algún tiempo que están.
Para mi la tierra es de la gente que vive ahí, que tiene si pedazo de
tierra y la cuida todo el año.
Yo no digo que son ingleses, porque los kelpers tampoco les gusta tener a todos
esos soldados ingleses ahí." Luca Prodan.
2005 INFO
Denuncian a militar chileno que admitió haber
colaborado con Inglaterrra
en la guerra de Malvinas
Buenos Aires, set. 9 (NA) -– Un funcionario de la Secretaría de Comunicaciones
denunció hoy por la
presunta comisión del delito de "homicidio" al militar retirado
chileno que en declaraciones periodísticas
admitió haber colaborado con Gran Bretaña en la Guerra de Malvinas
para perjudicar a la Argentina,
en el marco de ese conflicto bélico. La denuncia penal fue realizada
por Juan de Dios Romero, quien
se desempeña en la gerancia de Asuntos Jurídicos de la Secretaría
de Comunicaciones, y quedó
radicada ante el juzgado de Instrucción número 5. El denunciante
pidió al juez que se investigue al
ex comandante de la Fuerza Aérea de Chile Fernando Matthei por considerar
que es “partícipe necesario”
del delito de “homicidio” y requirió que las autoridades argentinas soliciten
su extradición para ser juzgado
aquí. Romero recordó las declaraciones periodísticas realizadas
por diversos medios de comunicación en
las que reconoció haber colaborado con tareas de espionaje con Gran Bretaña
mientras se registraba a
principios de los 80 la guerra por las Islas Malvinas. El letrado precisó
que Matthei admitió
“haber participado como miembro de un país no beligerante en actividades
cuyo resultado fueron la
eliminación y/o muerte de tropa de la República Argentina”. El
denunciante especificó que entre los
meses de abril y junio de 1982 el militar chileno habría “suministrado
información esencial para la
destrucción de recursos materiales y vidas de soldados de un país
que no estableció condiciones
de beligerancia con la República de Chile, pretendiendo amparar su conducta
vergonzosa sobre la
base de lo que ha considerado necesaria participación para derrota de
nuestra patria”.
“La obediencia debida chilena no puede ser esgrimida por el denunciado dada
la naturaleza de sus
afirmaciones y la posterior manifestación de que volvería a realizar
lo mismo”, enfatizó el funcionario.
CONFIRMAN ESPIONAJE CHILENO EN MALVINAS CONTRA LA ARGENTINA
Buenos Aires, 31 de agosto (Télam).- El ex jefe de la Fuerza Aérea
chilena, Fernando Mathei,
integrante de la junta militar que dio el golpe de Estado en 1973 contra Salvador
Allende,
confirmó hoy la colaboración que brindaron las fuerzas armadas
trasandinas a los británicos
durante la Guerra de Malvinas en 1982. "Yo hice todo lo posible para que
la Argentina perdiera
la guerra" de Malvinas, dijo el aeronauta, quien habló para el programa
Informe Especial de TVN,
el canal estatal de Chile. Al conocerse los anticipos de las declaraciones del
ex dictador,
el ministro general de Gobierno chileno, Osvaldo Puccio, dijo que los dichos
de Mathei
"no tienen nada que ver con lo que sucede en democracia en la Argentina
como en Chile".
Según un despacho de la agencia ANSA, agregó que "aquí
la democracia no se hace cargo
de los errores ni de las atrocidades ni de las pequeñeces de los pasados
dictatoriales.
Son parte de la historia. Lo que interesa es que con la Argentina como con Inglaterra
tenemos
una relación presente extraordinaria. Sabemos que nuestra historia tiene
momentos
muy oscuros, muy grises". "Toda la nación Argentina puede estar
resentida conmigo.
Chile no tuvo nada ver que. Fui yo, por mi cuenta", trató de deslindar
la responsabilidad Mathei.
Añadió que "no podíamos prever que la Argentina cometiera
un desatino tan grande.
Hice todo lo que tenía que hacer para defender a Chile. A mí me
pagan para eso.
La amistad con la argentina era problema de otros. Yo hice todo lo posible para
que la
Argentina perdiera la Guerra de Malvinas", subrayó. Mathei justificó
la decisión en que
"Galtieri dijo que Malvinas era el primer paso y que el siguiente era la
recuperación de
los otros terrenos". La Argentina y Chile tenían una disputa fronteriza
por la que casi
llegan a una guerra en diciembre de 1978. Casi dos décadas más
tarde del conflicto
del Atlántico Sur, la ex primera ministra británica, Margaret
Thatcher, confirmó la
colaboración chilena y aprobó la venta de material bélico
a la dictadura trasandina.
Mathei dijo a la TV chilena que el apoyo a las tropas del Reino Unido consistió
"en el monitoreo permanente, radares y escuchas con dispositivos electrónicos".
Fuentes militares argentinas recodaron que un helicóptero Sea King cayó
en
Tierra del Fuego, sector chileno, cuando trasportaba comandos ingleses SAS.
Querían sabotear bases de aviación argentinas. Un avión
de espionaje electrónico,
Nimrot, voló de norte a sur en Chile durante el conflicto y tomaba las
comunicaciones
militares argentinas, que era trasmitidas de inmediato a la flota inglesa. La
inteligencia
militar argentina cree que la posición del crucero General Belgrano,
hundido por el
torpedo del subamarino nuclear británico Cónqueror, fue localizada
gracias a las
escuchas chilenas. A cambio de la colaboración, las fuerzas armadas trasandinas
recibieron ocho aviones interceptores Hawker Hunter, naves Camberra, misiles
antiereos,
dos de aviones Hércules C-130 y un radar de largo alcance, según
fuentes castrenses
argentinas. El propio ex jefe aeronáutico confirmó a la TV chilena
lo conseguido a
cambio de espiar a sus vecinos. "Llegó a Chile por aquel entonces
el wing comander
Sidney Edwards y negociamos la entrega de aviones, misiles y radares a cambio
de
información". Thatcher reconoció años más tarde
que sin la ayuda de Chile "la Guerra
de Malvinas no hubiese sido fácil de ganar" Mathei trató
de disculpar a Pinochet durante
la entrevista. "¿Si hablé con Pinochet? Sí, pero fui
lo suficientemente vago para que él
se desentendiera si algo andaba mal", dijo. El ex jefe de la fuerza aérea
chilena había
sido agregado militar en Londres entre 1971 y 1974. Cuando Pinochet derrocó
al gobierno
democrático de la Unidad Popular, en 1973, Mathei Aubel regresó
para sumarse a la
junta militar que dirigió el ex dictador.
¿La historia oficial? Libro ingles sobre malvinas.
Buenos Aires, julio 1, agencia NA.
Aunque ya se esperaba su aparición desde hacía tiempo y a pesar
de
que las revelaciones anunciadas no fueron tan contundentes, el
libro sobre la guerra de Malvinas impulsado y auspiciado por el
gobierno británico, escrito por un historiador inglés y conocido
públicamente a partir de los últimos días, ya comenzó
a levantar
polvareda y a generar reacciones.
Entre ellas, la del gobierno argentino: en la Cancillería
señalaron oficialmente que ya comenzaron a hacer un “estudio
pormenorizado” de todo lo que se dice en los dos tomos de la obra,
y salieron a advertir que podría haber “medidas jurídicas y
diplomáticas”, a pesar del tiempo transcurrido (más de 23 años).
Pero también, en un tono más reservado, en el Palacio San
Martín aprovecharon las olas que levantó la publicación
de este
libro para ratificar la postura que vienen sosteniendo en torno al
tema Malvinas y a la relación con las autoridades inglesas:
“firmeza” en el reclamo de soberanía sobre el archipiélago y “no
a
lugar” a la demanda de los isleños de sentarse a discutir el tema,
como un actor más.
“No son interlocutores válidos en esa discusión. Acá las
conversaciones tienen que ser entre dos”, señalaron puntualmente
funcionarios del Ministerio que conduce Rafael Bielsa.
¿De qué se trata este ya famoso libro, llamado “La Historia
oficial de la Campaña de las Malvinas” (The oficial History of the
Falklands Campaign). Es una obra de mil páginas, escrita por el
historiador sir Lawrence Freedman, dada a conocer ocho años
después de que el Foreign Office (la Cancillería británica)
le
encomendara el trabajo.
Desde esta semana, el libro ya está a la venta, y el Foreign
Office le envió el material a la Argentina (también a Chile) para
que lo tuvieran a su disposición.
Para llevar adelante la investigación, Freedman tuvo libre
acceso a documentación oficial, que incluso está vedada a
cualquier particular, y que le permitió conocer, por ejemplo,
algunos entretelones de las negociaciones previas al inicio de la
guerra de 1982 e incluso a operaciones desarrolladas en pleno
conflicto.
Pese a ello, las revelaciones sólo mostraron en parte algunos
aspectos nuevos: el resto, es información de la que se disponía,
aunque ahora se considera que es avalada oficialmente por las
autoridades inglesas, desde el momento en que fueron las que
encargaron el trabajo.
Entre ellas, se cuentan algunos aspectos que resultan
interesantes para la Argentina. Por ejemplo, la aceptación oficial
de parte de Gran Bretaña de que el Crucero General Belgrano fue
hundido cuando se hallaba fuera de la zona de exclusión y en
momentos en que había emprendido la retirada hacia el continente
(en aquel episodio murieron 321 argentinos), o la admisión de que
existieron armas nucleares a bordo de varios de los busques
británicos que llegaron a estos mares.
También, todo lo que rodea al trato que se le dio a los
prisioneros argentinos, y la difusión de las negociaciones
secretas que había llevado adelante el secretario de Estado
británico, Nicholas Ridley, antes de la guerra, para sondear la
opinión argentina acerca de una propuesta para regresar la
soberanía sobre las islas en un plazo de veinte años.
Hubo controversias también fronteras afuera: las autoridades
británicas le enviaron copia de la obra al gobierno del chileno
Ricardo Lagos, debido a que en ella se mencionan aspectos
vinculados con la colaboración que ofreció en aquel entonces la
dictadura de Augusto Pinochet a los ingleses.
Distintos funcionarios de Chile (entre ellos el ministro de
Defensa, Jaime Ravinet, quien se pronunció públicamente al
respecto), salieron a poner paños fríos sobre la cuestión
y
aventaron cualquier interpretación que dañara la relación
bilateral con la Argentina.
En ese sentido, el ministro señaló que aquellas acciones de
colaboración (en el libro se señala que hubo aporte de “gran
cantidad de información y comunicaciones” que habrían sido
vitales) se dieron “en otro contexto histórico”.
¿Puede este libro torcer las posturas de uno y otro lado en
torno a un tema tan controversial y a la vez tan caro a los
intereses nacionales como el de Malvinas? Todo indica que no, al
menos en lo inmediato.
Del lado argentino, cifran sus esperanzas en la presión
internacional (denunciar en cada foro que Gran Bretaña no acepta
las exhortaciones a sentarse a conversar sobre la soberanía) y el
agregado extra de la prohibición de que se hagan vuelos charter a
las islas si no hay uno que incluya aviones de una línea de
bandera argentina y que haga escala en territorio continental.
Los habitantes de las islas aparecen como los terceros en
discordia; en las últimas semanas, como se recordará,
protagonizaron un duro cruce con el canciller Bielsa en la reunión
anual del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.
Con un elevado estandar de vida (la población apenas supera las
2.300 personas, pero el producto bruto per cápita llega a unos
25.000 dólares, diez veces más que el de Argentina), los isleños
ni quieren oír hablar de los reclamos argentinos de soberanía.
Mientras tanto, los hombres que hoy ocupan la Cancillería
aseguran que se seguirá adelante con la misma política, aunque
haya cambio de nombres: el reclamo será permanente, la negociación
deberá darse cara a cara con Gran Bretaña y los isleños
tendrán
vedado sentarse a una misma mesa para discutir el tema.
Tajante rechazo de la administración británica de Malvinas
a la
queja argentina ante la Unión Europea
Buenos Aires, abril 29 (NA) -- La administración inglesa de las
Islas Malvinas expresó hoy su tajante rechazo a las quejas del
Gobierno argentino por la presencia del archipiélago en un anexo
de la Constitución europea en el que figura como territorio de
aplicación de las leyes del bloque. La postura británica -fue
fue acompañada por los kelpers- saltó
a la luz a través del periódico malvinense "Penguin News",
que
recopiló declaraciones de la concejal Norma Edwards, quien afirmó
que el Consejo Legislativo de las islas rechaza totalmente "lo que
Argentina está diciendo". "El Gobierno británico no
ha dejado dudas acerca de nuestro
status y estoy segura de que el Gobierno va a replicar en esa
línea", advirtió Edwards. Mientras tanto, el canciller Rafael
Bielsa afirmó hoy que la
Argentina logrará finalmente la recuperación por la vía
diplomática de las Islas Malvinas, pero reiteró que para conseguir
se objetivo hay que tener "mucha paciencia". "Nosotros tenemos
la profunda convicción de que finalmente se
resolverá la recuperación de las Islas Malvinas conforme a
derecho. Pero es necesaria mucha paciencia; los pueblos que tienen razón
deben tener paciencia", dijo Bielsa.
En declaraciones radiales, el canciller amplió: "Es un hecho
letal dejarse llevar por las hormonas y no por el intelecto y la
mirada estratégica". "Debemos tener la misma paciencia que
tienen los colonizadores;
esta no es una tarea para impacientes", agregó. Una vez conocida
la molestia del Gobierno argentino, la
Cancillería británica (el Foreing Office) afirmó que lo
ocurrido "no cambia nada" las relaciones entre ambos países.
En este contexto de conflicto, la aparición de las Malvinas en un anexo
de la futura Consitución de la Unión Europea como parte
del territorio de ese continente, generó una fuerte reacción del
Gobierno argentino.
Bielsa planteó que la tarea de queja "no es nueva" y remarcó
además que en este anexo las Malvinas figuran como "territorio de
ultramar con conflicto", igual que el Peñón de Gibraltar.
Por otra parte, el canciller afirmó que el Gobierno nacional no
se propone buscar "una escalada verbal" con Gran Bretaña por
ese tema.
A la vez, Bielsa reiteró que la Argentina va a insistir "en
términos muy duros" con una protesta formal ante las Naciones
Unidas en la próxima reunión del Comité de Descolonización
de ese
organismo. En ese encuentro de Naciones Unidas se espera que sería avalado
una vez más un documento que plantea a ambos países, la Argentina
y Gran Bretaña, la necesidad de resolver "la controversia de
soberanía en términos pacíficos". Si bien ese texto
de la ONU habla de la "autodeterminación de
los pueblos", ese punto no incluiría a las Malvinas, que están
poblada por británicos y no por sus "habitantes naturales",
según la postura argentina.
La cuestión se había mantenido a través de herméticos
conductos
diplomáticos, aunque en las últimas horas Bielsa se vio forzado
a
hacerlo público afirmando que a la Argentina el tema le provoca "enojo
y fuerte rechazo".